
Si simplemente sigues la costumbre de buscar tu reloj preferido, y comprarlo, por la marca que trae en el frontal te advierto que puedes llevarte un susto muy gordo. Un buen ejemplo de esto es el que te vamos a contar aquí, pero podríamos poner bastantes más. Cuando probamos aquí el Nowley 86008 hablábamos de un bonito reloj, sin muchas pretensiones pero con una estética vintage muy acertada y atractiva. También decíamos que por los 15 euros que costaba estaba bastante bien esa realización de Nowley. Pero ¿cual es el problema cuando marcas como Nowley distribuyen y remarcan relojes, pero no son fabricantes? Que te puedes llevar un susto tremendo al encontrarte ese mismo reloj por el que has pagado un dineral en determinada marca (o por lucir determinado logo en el frontal), en otra marca low-cost (como en este caso es Nowley) "tirado" de precio. Lo explicamos.
El 86008 tiene en Nowley un precio que gira en torno a esos 15 euros (euro arriba o euro abajo, tampoco varía mucho). Pero resulta curioso porque Roxy (la marca destinada al mundo de la moda, propiedad del mismo grupo que la popular Quiksilver), ofrece el mismo reloj, que en Roxy se llama W220DR. El reloj es idéntico, incluso en el diseño del frontal, y lo único que varía es que, en lugar de Nowley, encontramos allí el logotipo de Roxy. ¿Y cuánto cuesta ese reloj de Roxy? Sujétate a la silla: en torno a los 60 €.