
Desde el año 2020 a muchos fabricantes se les acabará una buena parte (o la más importante, técnicamente hablando al menos) de las cosas que ofrecen en sus relojes: el calibre. Desde ese año, los movimientos del fabricante suizo ETA (del Grupo Swatch) dejarán de ofrecerse a terceros y sólo se montarán en sus propias marcas. Si sigues más o menos la realidad relojera de los últimos años te habrás dado cuenta que ETA es un calibre que montan un sinfín de marcas de todo tipo, como los Zeppelin, los Maximilian, los Junkers, los Victorinox... ¿Qué ocurrirá con ellas?
En Suiza existen un gran número de factorías que fabrican y ofrecen movimientos, como son Technotime, Vaucher Manufacture, o Dubois Dépraz. Para ellos la marcha de ETA de los movimientos no-propietarios significará un suculento pastel, si se tiene en cuenta que se estima que más de las tres cuartas partes de los movimientos mecánicos estándar producidos en Suiza venían de la firma de Swatch (de 5 a 6 millones de unidades, en términos cuantitativos). Pero el problema no es ese. El problema es la capacidad de producción de ETA, y sus competitivos precios, muy por delante de todas esas manufacturas.
