
Neptune Pine es uno de los proyectos más interesantes en el mundo de los smartwaches de última generación. Están a un solo paso de lanzar un reloj que es casi un teléfono móvil de bolsillo, con conectividad GSM (es además 2G, 3G y 4G), Bluetooth, Wifi, cámara (frontal y trasera), pantalla de 2,4 pulgadas Gorilla Glass (resistente a las rayaduras), procesador dual-core a 1,2 Ghz (capaz de reproducir gráficos 3D), corriendo todo ello sobre un sistema operativo Android 4,1 Jelly Bean. Android se mueve con una memoria RAM de sólo 512 Mb, lo que me parece a todas luces -y seguro que los que usáis Android estáis conmigo- algo enormemente raquítico, sobre todo si el usuario le instala al reloj varias aplicaciones que necesiten ejecutarse a la vez. El proyecto nació en enero del año pasado en Canadá como un intento de crowdfunding bajo la plataforma Kickstarter, con el fin de recaudar dinero para materializarlo (cosa que consiguieron el pasado 22 de diciembre). Ahora están a un paso de hacerlo realidad, y, de hecho, los relojes ya están en la cadena de montaje tras haber superado un periodo de pruebas, pero se han encontrado con un problema: el software de la empresa que han contratado en China para producir los relojes no está realizando correctamente los circuitos impresos, y las placas salen de la línea de producción con errores. Hace unos días anunciaban que están tratando de solucionarlo, y suponen que este retraso no afectará a la fecha de lanzamiento del producto final, que, si se mantiene el calendario previsto, será en julio de este año cuando los primeros compradores empezarán a recibir su reloj.
El Neptune Pine es interesante en cuanto a medidas, ya que no es una "monstruosidad" ni muchísimo menos. Sus creadores han pensado en un diseño compacto, para llevar en la muñeca, y por ello mide 66 mm de ancho, 53,2 de alto, y 14,2 de ancho. De acuerdo, es algo más ancho que los modelos habituales de reloj, pero gracias a que no es muy grueso no se desvía demasiado de algunos relojes de hombre (tanto analógicos como digitales) que estamos acostumbrados a ver. Es decir: no es como si lleváramos una televisión en la muñeca. También es bastante acertado su peso, de sólo 60,8 gramos, que es lo que pesa el reloj (o "la caja") en sí, ya que a eso habrá que unir los 35,4 gramos que pesa la correa, por lo que su peso total no es nada fuera de lo habitual en relojes de metal que podemos encontrar en el mercado, de cualquier otra marca.