
Todos sabéis que para que un reloj tenga un cronómetro que pueda ser calificado como tal, éste debe disponer de una certificación oficial (es decir, debe haber superado una serie de pruebas que garanticen eso: su exactitud). De lo contrario en lugar de cronómetros hablamos de cronógrafos, aunque algunas marcas tiendan a esforzarse en seguir manteniendo esta confusión de términos para que sus especificaciones no sufran un cierto desprestigio (o no se las tenga por menos).
Debido al coste y exigencias de estas certificaciones un gran número de fabricantes de movimientos genéricos no se molestan en obtenerlas para sus movimientos más comunes y/o asequibles, y también (o también) para sus cronómetros. El COSC es el acrónimo de "Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres", un instituto que se encarga de controlar y testear los relojes suizos.

